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Pacífico Sur
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Esta es sin duda alguna, una de las regiones más llenas de contrastes, paisajes increíbles y actividades cargadas de adrenalina.  La zona del Pacífico Sur se considera la última frontera por explorar y la más extrema del ecoturismo en Costa Rica, sobre todo si pensamos en destinos como el Parque Nacional Corcovado, la Isla de Caño o el Delta del Diquís con sus enigmáticas esferas de piedra.
Una zona repleta de belleza escénica con playas, zonas montañosas, valles y exuberante bosque tropical lluvioso. Aquí se concentran la mayor cantidad de zonas protegidas y reservas indígenas de Costa Rica, así como vestigios arqueológicos precolombinos.

Comprende desde las márgenes del Río Barú, al sur del Parque Nacional Manuel Antonio hasta Punta Burica en la frontera con Panamá, esto incluye el Golfo Dulce y la Península de Osa, y desde la parte occidental de la Cordillera de Talamanca hasta el litoral Pacífico.

En esta zona se resguarda el impresonante Parque Nacional Corcovado que tiene una extraordinaria biodiversidad, lo que le ha valido el reconocimiento de la revista internacional National Geographic. Posee una alta precipitación y gran variedad de especies de flora y fauna en sus 42469 hectáreas terrestres y 5,575 ha marinas.

Tiene bosques de montaña y bosques pantanosos que permanecen inundados casi todo el año junto a la Laguna de Corcovado. Además un manglar de gran tamaño formado por los estero de los ríos Llorona, Corcovado y Sirena. Toda una variedad de hábitats que resguardan su flora y fauna silvestre, agrupa la cuarta parte de todas las especies de árboles del país, más de 140 especies de mamíferos, 367 especies de aves y 117 especies de anfibios y reptiles.

Para acceder al Parque Nacional Corcovado es necesario desembarcar en Playa Sirena, con su exuberante vegetación.

Otro de los principales atractivos de esta región está en su costa irregular, con hermosas playas rodeadas de vegetación como Playa Dominical, con su fuerte oleaje que la hace popular entre los practicantes de surf; o la tranquila Playa Uvita con el Manglar de Uvita, un ecosistema rico en vida silvestre, especialmente visitado por aves marinas.

También destaca Playa Ballena que forma parte del Parque Nacional Marino Ballena, visitado por migraciones de ballenas jorobadas y sus crías, provenientes del norte y sur durante los meses de diciembre a abril y agosto a noviembre. Un sitio ideal para practicar buceo y maravillarse con la naturaleza.

Ríos de gran importancia recorren el valle como: el Grande de Térraba, con la mayor extensión del país, unos 160 kilómetros y su caudal resuena desde varios kilómetros de distancia. Nace en la Cordillera de Talamanca y desemboca en las planicies de Diquís, en Boca Coronado. Al final de su recorrido su cauce se une con el Río Sierpe lo que resulta en la configuración de una compleja red de manglares y canales, el Humedal Nacional Térraba-Sierpe.

Este lugar, también conocido como Delta del Diquís, fue un importante asentamiento indígena. Estas antiguas poblaciones confeccionaron artesanías de gran detalle: piezas de oro, alfarería y esculturas de piedra y tallaron en piedra esferas casi perfectas en muchos tamaños. El impresionante acabado de estas esferas de piedra, únicas en el mundos han obtenido el interés de científicos así como una gran popularidad.

Continuando hacia el sur está Bahía de Drake, cabecera del desarrollo turístico de la Península de Osa, sus playas están encerradas entre formaciones rocosas. Su nombre es en honor al legendario pirata inglés Sir Francis Drake que ancló en esta bahía, en el año 1579. Este es el punto de salida a diferentes atractivos naturales, y es necesario transportarse en bote para movilizarse.

Frente a su costa se encuentra La Reserva Biológica de la Isla del Caño, que protege ecosistemas marinos, unas 15 especies de coral y posee especies de flora como el árbol Vaco de donde se extrae el látex blanco. En esta isla se han descubierto también esferas de piedra de varios tamaños, sin explicación de cómo llegaron allí. Es un destino especial para los que gustan del buceo.

Hacia la parte interior encontramos el Valle de el General, rodeado de bosque siempre verde, colinas y plantaciones.  Aquí se erigió la ciudad de San Isidro de el General, actualmente la más desarrollada de la zona sur costarricense. Este lugar  cuenta con todas las facilidades y sirve de punto de salida para visitar muchos de los destinos turísticos que ofrece la zona.

Paralelo al valle de el General la carretera que lleva al sur del país revela vistas panorámicas cautivadoras en diversos puntos. El Cerro de la Muerte con su bosque de páramo, vegetación enana que soporta los fuertes vientos y bajas temperaturas de alturas superiores a los 3000 metros sobre el nivel del mar. Además en El Alto de la Asunción se pueden llegar a observar los dos océanos, si el clima lo permite.  

Dirigiéndose a las partes más altas del Pacífico Sur, en las montañas de la Cordillera de Talamanca se encuentra el Parque Nacional Chirripó, que inicia con alturas de 1400 m.s.n.m, posee miradores, lagunas glaciares (Las Morenas y la de San Juan) y formaciones rocosas llamadas Crestones.

Es aquí donde se localiza la altura máxima de Costa Rica, el Cerro Chirripó a 3820 mts. sobre el nivel del mar, desde aquí es posible observar los dos océanos, con ayuda de un clima despejado.

Contiguo a este, se extiende el Parque Internacional La Amistad, Patrimonio de la Humanidad; un sistema montañoso que abarca territorios de Costa Rica y Panamá. Reúne al Parque Nacional Tapantí, el Parque Nacional Chirripó, la Reserva Biológica Hitöy Cerere, el Parque Nacional Barbilla así como algunas reservas forestales e indígenas.  

Otras zonas protegidas que se encuentran aquí son el Refugio Nacional de Río Piró, la Reserva Forestal del Golfo Dulce y la Reserva Indígena Guaymí  de Península de Osa. Todas forman parte del Area de Conservación de Osa.

En este extremo sur de Costa Rica está el poblado de Golfito, ubicado dentro del Parque Nacional Piedras Blancas, única población dentro de un área protegida en el país.   Desde aquí es posible visitar el  Parque Nacional Corcovado por carretera, en dirección a Puerto Jiménez pasando primero el cruce de Chacarita y bordeando el Golfo Dulce o ya sea por bote, ambas rutas despliegan encantos para sus visitantes.
 
 

Clima
Las fuertes diferencias en el territorio influyen en el promedio de lluvia que cae anualmente, en las partes bajas el promedio fácilmente supera los 4000 mm, mientras que en el valle del General a una altura promedio 1100 mts el nivel alcanza los 3000 mm. Mientras que en el sector de la Península de Osa el promedio de lluvia puede superar los 5000 mm de lluvia por año.  La zona costera no presenta una disminución de lluvia en los meses de Julio y Agosto correspondientes al veranillo, mientras que en la Península de Osa y en el Valle del General se produce una disminución de ésta en el mes Julio.


En el Pacífico Sur las dos estaciones están bien definidas, siendo la estación seca un poco más corta que la del Pacífico Norte, iniciándose a finales de diciembre y terminando en abril.  El mes más lluvioso en promedio es octubre mientras que el más seco es febrero, e implica que no es del todo seco como en el Pacífico Norte.

Temperatura
Las temperaturas medias anuales fluctúan alrededor del los 26º C  en los lugares próximos a la costa, mientras que en las partes más elevadas de la Cordillera de Talamanca se registran valores promedio de hasta 10º C.  En las madrugadas de los meses de diciembre a febrero en lugares muy altos como El Cerro de La Muerte y el Cerro Chirripó el termómetro puede descender por debajo de los 0°C.

Geografía
En el Pacífico Sur encontramos dos grandes contrastes, las zonas montañosas de la Cordillera de Talamanca que comprende una larga cadena montañosa, la mayor de América Central, con irregularidades muy fuertes, cerros escarpados que encierran valles profundos como el del General, cruzados por gran cantidad de ríos.  Luego alturas intermedias, como las de la Fila Brunqueña y los Cerros Salsipuedes, este último en la Península de Osa, junto con valles de menor altitud y por último un gran número de llanuras como las de Parrita, el Térraba y Coto Colorado junto a gran cantidad de ríos de gran tamaño, que en el caso de los ríos Grande de Térraba y Sierpe forman el delta del Diquís, el siendo este el  más grande del país.  En su litoral las costas son irregulares y con formaciones rocosas.

 
 
 
De camino hacia el sur
Las increíbles reservas del Sur
De camino hacia el sur
Si bien es una realidad que siempre hay varias formas de llegar a un mismo lugar, lo cierto es que en Costa Rica, cualquiera que sea la ruta que se escoja, estará matizada de hermosas panorámicas que describen las variedades de nuestro relieve.  Los pasos entre montañas son muy típicos en todo el territorio nacional y generalmente ofrecen vistas espectaculares. La carretera que va hacia el sur no es la excepción y atraviesa uno de los parajes más hermosos y peculiares del país. La carretera interamericana sur denominada Ruta Nacional #2 sale de la ciudad de Cartago y en pocos minutos remonta la Cordillera de Talamanca, atravesando por el Cerro de la Muerte en su camino hacia San Isidro de el General, en el Cantón de Pérez Zeledón.  Este trayecto ofrece una vista maravillosa del bosque de baja altura y el páramo característico de las altas montañas superiores a los 3,000 metros; es una vegetación predominantemente enana, aclimatada a los fuertes vientos y al frío.  A partir del punto conocido como El Alto de la Asunción, desde donde dependiendo de las condiciones del clima es posible observar los dos Océanos, se comienza a bajar y las curvas de la carretera permiten apreciar la belleza del siempre verde Valle de el General.

San Isidro de el General es la ciudad más desarrollada de toda la zona sur de Costa Rica, es además el punto de partida para visitar los destinos turísticos más populares de esta región, aquí se encuentra una gran diversidad de servicios de hospedaje, alimentación, transporte públicos y privados y una extensa lista de tours locales y a destinos más lejanos.  San Isidro es un importante centro de desarrollo económico, social y cultural, donde su población se dedica principalmente a la agricultura. El fértil valle de el General provee continuamente el sustento de sus pobladores en una amplia diversidad de productos agropecuarios, los cuales son comercializados en todo el territorio nacional. 
Desde San Isidro se pueden escoger dos rutas para continuar en la aventura de explorar la zona sur, la primera hacia el sur con destino a la costa Pacífica, en donde se encuentran las playas de Dominical, Uvita y Ballena comunicadas por la carretera Costanera que llega hasta Palmar Norte y se conecta con la Interamericana sur. La costanera que corre paralela a la costa ofrece vistas magníficas del litoral pacífico sur, caracterizado por la irregularidad de su costa y de la abundante vegetación que caracteriza a estas amplias playas. Playa Dominical es un paraíso para los surfistas, sus fuertes oleajes hacen que este deporte se disfrute aquí al máximo, es una playa en la que se puede acampar y cuenta con gran cantidad de servicios turísticos y comerciales.  Playa Uvita por su parte ofrece una opción más reposada para su disfrute, ideal para las caminatas es también un lugar especial para el buceo y el snorkeling, el Manglar de Uvita  es rico en flora y fauna y alberga gran cantidad de aves marinas,  otro punto en el mapa que ofrece una gran belleza.

La Otra ruta es desde San Isidro hasta Palmar Norte y de ahí hasta Paso Canoas en la frontera con Panamá.  Esta ruta pasa por varios poblados importantes como Río Claro, Ciudad Neily y Palmar Sur.  Desde el pueblo llamado Brujo, la carretera va siguiendo el cauce del Río Grande de Térraba hasta llegar a Palmar Norte, es una experiencia única para poder apreciar toda la magnitud de este imponente río a través de la carretera, la cual presenta muchos puntos interesantes para realizar fotografías en este cautivador paisaje.
En Palmar Norte es donde se unen estas dos carreteras, aquí la actividad principal es la siembra del banano y la palma africana, donde varias compañías transnacionales tienen sus enormes plantaciones aprovechando la fertilidad que ofrece el delta producido por el Térraba y el Sierpe.  El delta del Diquís, el cual fue la cuna de un importante asentamiento indígena. Los aborígenes del Diquís alcanzaron un alto nivel, gracias a una agricultura altamente productiva, y el aprovechamiento de los ricos y abundantes recursos que ofrecía la región; estos factores  posibilitaron que pudieran acumular excedentes de alimentos, y sin la presión de tener que producir comida constantemente un importante grupo de artesanos especializados, pudieron dedicarse a la elaboración de gran cantidad de objetos.

Estos artesanos expertos, desarrollaron estilos propios, con gran riqueza en la forma de sus creaciones y un dominio sorprendente de las técnicas, así lo evidencian los objetos de oro, la alfarería y la escultura en piedra encontrados en las milenarias llanuras del Diquís.  La máxima expresión de este desarrollo artesanal está en las monumentales esferas de piedra, cuyo gran tamaño, perfección, fino acabado y extraños alineamientos no tienen igual en el continente americano ni en el resto del mundo.  

Desde Palmar Norte se puede proseguir más hacia el sur por la ruta fluvial del Río Sierpe, saliendo a mar abierto, hacia la bahía de Drake, bautizada así en honor al legendario pirata inglés Sir Francis Drake quien ancló en esta bahía en 1579 cuando huía de la armada española luego de atacar y saquear Cartagena.  En esta paradisiaca bahía las playas están enmarcadas entre formaciones rocosas, muy características de la Península de Osa, la salida al mar desde Sierpe representa en sí toda una aventura y el recorrido por los manglares del río es cautivador.  En Bahía de Drake se concentran la mayoría de hoteles de la parte occidental de la península.  Aquí la oferta de hospedaje va desde la comodidad y el lujo hasta los lodge que promueven una integración total con la naturaleza, algunos aprovechan la calidez del clima para utilizar malla metálica contra mosquitos como paredes, dándole al visitante la opción de multiplicar su percepción del entorno natural.
Desde esta zona, la mayoría de alojamientos ofrecen visitar el imponente Parque Nacional Corcovado, la cual hace por la vía marítima y en el recorrido siempre es posible observar a  curiosos grupos de delfines nariz de botella que nadan junto a los botes.  El desembarco al parque se hace por Playa Sirena, la cual ofrece una vista maravillosa de la espesa vegetación que se descuelga por las laderas rocosas junto a la playa. Bahía de Drake es también, el punto de partida hacia otro de los atractivos más grandes de la zona, la Reserva Biológica de la Isla del Caño, la cual se ubica frente a sus costas y que constituye una de las principales reservas biológicas fuera del territorio continental.  Con más de 326 hectáreas de terreno y 2,700 de aguas marinas, la reserva protege innumerables hábitats marinos que contienen 15 tipos de corales y que constituyen un lugar de paso para delfines y ballenas en sus desplazamientos migratorios.  Su territorio insular alberga más de 158 especies de plantas entre los que se incluyen los árboles de Vaco (productores de látex blanco), especies de imponente tamaño que junto con gran número de ejemplares de Guapinol y Jicarillos, conforman un bosque de gran espesura.  Pero la Isla del Caño también tiene una gran importancia como sede de antiguas civilizaciones indígenas de las que se han encontrado vestigios y se sabe que era utilizada, al igual que la Isla Chira en el Golfo de Nicoya, como cementerio.  El descubrimiento de esferas de piedra de varios tamaños en la isla a despertado durante años la curiosidad de los antropólogos por saber cómo llegaron a ella.
Volviendo a Palmar Norte se puede continuar la ruta #2 de la Interamericana Sur  hasta el puesto fronterizo de Paso Canoas con Panamá.  Desde esta carretera se pueden visitar comunidades como, Golfito que tiene la particularidad de ser el único poblado del país dentro de un parque nacional.  La comunidad de Golfito fue el principal enlace por aire con la zona sur antes de la carretera y se encuentra rodeado por el Parque Nacional Piedras Blancas, tiene además la particularidad de ser un Depósito libre, por lo que los ciudadanos costarricenses pueden realizar compras de artículos  por montos específicos libres de impuestos.  Desde el puerto de Golfito se puede visitar el pueblo de Puerto Jiménez al otro lado del Golfo Dulce, ya sea atravesando éste por bote o por carretera desde el cruce de Chacarita y bordeando la parte interna del golfo, es una carretera con vistas magníficas que atraviesa pasos junto al mar y por montaña, el sonido de la naturaleza acompaña al viajero durante toda la ruta haciendo la experiencia inolvidable.
Puerto Jiménez es una comunidad dedicada principalmente a la pesca y al turismo, desde aquí se puede visitar el  Parque Nacional Corcovado desde su entrada oriental en el sector conocido como Los Patos, el cual ofrece gran cantidad de servicios para los visitantes y es un sitio ideal para acampar y poder disfrutar de la belleza del parque por más tiempo.  En Puerto Jiménez el visitante encuentra desde alojamientos y tours hasta supermercados por lo que es un importante punto de abastecimiento.

Ya sea siguiendo las rutas terrestres o fluviales la región del Pacífico Sur tiene una gran variedad de atractivos entre pueblos, plantaciones, deltas, ríos, atracciones de aventura, historia precolombina y sobre todo en ecoturismo.  Es una zona abundante en naturaleza, donde sus áreas de conservación se han podido mantener vírgenes de la influencia del hombre, creando verdaderos monumentos a la naturaleza.  Cuando se trata de conservación no se puede decir que una reserva sea más importante que otra, todas aportan un esfuerzo en el proceso proteger nuestro planeta; pero definitivamente hay regiones que rompen todos los esquemas por las condiciones específicas que presentan, ya sea por su estado inalterado, o por las condiciones de su topografía o por la cantidad de vida y el tipo de especies que albergan, definitivamente el Parque Nacional Corcovado es una de estas regiones y se ha ganado su lugar como una de las reservas más importantes del mundo.


La arqueóloga Doris Stone llegó en 1940 a las fincas bananeras de la United Fruit Company en el Valle del Diquis, para estudiar las misteriosas esferas de piedra. Realizó una serie de investigaciones durante un año y le fue imposible obtener una datación coherente de los monolitos, ni esclarecer su posible origen y por supuesto tampoco logró hallar evidencias arqueológicas que justifiquen la perfección de su manufactura. (Fuente: Esferas de piedra en Costa Rica. Enigma en el Delta del Diquís, Alberto Sibaja Álvarez)
  El grupo de los Diquís se conformo a partir de la influencia de grupos indígenas del sur, especialmente de la zona que hoy ocupa Colombia, sobre las poblaciones locales cercanas al Térraba.  Los elementos culturales fueron rápidamente incorporados por estos grupos así como otras características sociales y agrícolas típicamente sudamericanos.  los Diquís ocuparon el territorio que actualmente hoy es Costa Rica hasta la llegada de los españoles.  Muchas de las constantes inundaciones provocadas por los desbordamientos del Río Grande de Térraba mantuvieron gran parte de su legado cultural prácticamente enterrados hasta que en los años 40s con la llegada de las compañías bananeras a la zona comenzaron a aparecer para el asombro de todo el mundo.
Los Diquís
La Subregión Arqueológica Diquís, a la cual pertenece el delta formado por la desembocadura del Río Grande de Térraba y el Río Sierpe, presenta una larga ocupación en tiempos precolombinos.  La secuencia cultural comprende tres grandes períodos:  Sinancrá (1500-300 a.C.), Aguas Buenas (300 a.C -800d.C) y Chiriquí (800-1500d.C.).  El período Sinancrá corresponde al inicio de la vida aldeana con comunidades agrícolas sedentarias, pequeñas y dispersas, posiblemente con un nivel de organización tribal de relaciones igualitarias entre los miembros de la comunidad.  Para este periodo se tiene evidencia de utensilios cerámicos y herramientas de piedra dirigidas a las labores agrícolas y procesamiento de alimentos, y los sitios asociados a este lapso de tiempo son Curré, en el Valle del Río Térraba y Ni Kira en Coto Colorado, la Isla del Caño y las desembocaduras de los Ríos Térraba y Sierpe.

En el siguiente periodo, Aguas Buenas, se da un cambio gradual en la organización tribal, pasando a una estructura cacical o de cacicazgo, en las que se hacen evidentes divisiones territoriales más marcadas y redes de intercambio.  Además en este periodo se manufacturan estructuras que incluyen barriles o cilindros de piedra, esferas y representaciones antropomorfas. Las esferas se han encontrado en unos pocos sitios de este periodo, el cual no cuenta con excavaciones intensivas, siendo en el periodo Chiriquí donde se da su auge.

La mayoría de los asentamientos relacionados al periodo Aguas Buenas se concentran en el delta y miden entre una y dos hectáreas. Se ubicaron en terrazas planas elevadas cercanas a ríos secundarios y la agricultura era mixta de semillas y tubérculos, aunque el cultivo del maíz ya se había consolidado de acuerdo a la evidencia aportada por los metates de piedra.

A partir de 800 d.C. y hasta la llegada de los españoles en el Siglo XVI, se presentó un incremento en el tamaño y complejidad del diseño interno de las aldeas, las diferencias regionales se acentuaron, Caciques principales habrían controlado territorios más amplios por medio de caciques más pequeños y subordinados. Las poblaciones cerca del Térraba alcanzaron dimensiones de más de 30 hectáreas , estos grupos mantuvieron actividades de intercambio con la Gran Nicoya y la región Central de Panamá, reflejado en la presencia de cerámica de dichas regiones en donde el Río Térraba y sus tributarios servían como una intrincada red de comunicación fluvial en esta zona.
Es en este periodo cuando las manifestaciones escultóricos son más sobresalientes, las esculturas antropomorfas junto con las esferas de piedra fueron elementos de prestigio público y colectivo, a diferencia de los ornamentos de oro o cerámicas especiales que reflejaron más el prestigio individual.  Diestros artesanos se habrían encargado de manufacturar las esferas de piedra medianas y pequeñas, mientras que las de mayor tamaño pudieron implicar un trabajo grupal de maestro artesano y asistentes.  El tamaño de las esferas va desde pocos centímetros hasta los 2.5 metros y su peso oscila entre algunos kilos hasta 15 toneladas.  Un dato muy curioso es que en los sitios donde se han encontrado estas enormes moles, no se ha encontrado evidencia de que la región posea la materia prima necesaria para su construcción, por lo que se desconoce si los bloques de piedra eran traídos hacia las zonas donde se ubicarían las esferas o si las esferas se construían en lugares más lejanos y luego eran transportadas.  Estas fueron construidas con instrumentos de piedra y abrasivos y se consideran artefactos sumamente singulares que se apartaron de las típicas representaciones realistas o naturalistas que caracterizaban las sociedades precolombinas de la zona.  Su uso parece estar asociado con el establecimiento de jerarquías de distinto orden y como marcadores territoriales, estaban situadas en agrupamientos lineales, semicirculares y triangulares pero lamentablemente la mayoría fueron removidas por las compañías bananeras, sin que mediara ningún control científico,  perdiéndose para siempre la posibilidad de estudiarlas en el sitio preciso en que fueron colocadas originalmente.
La Interamericana Sur
La construcción de esta carretera esta íntimamente ligada al desarrollo del Cantón de Pérez Zeledón, pues representa una vía de comunicación con la ciudad de Cartago y facilita a San Isidro de el General convertirse en el principal centro de abastecimiento de toda la zona sur.  Para el periodo precolombino la zona estaba habitada por indígenas  Bruncas hasta el año 1565 en que se dieron las primeras exploraciones de este valle, comandadas por el conquistador Juan Vásquez de Coronado, las exploraciones fueron escasas pues implicaba una verdadera empresa llegar al valle atravesando cualquiera de los escarpados grupos montañosos que lo rodean. Ante la falta de interés de explorar la zona, pero sabedores que era una región rica en recursos naturales, en 1861 el Congreso Constitucional de Costa Rica promulgó una ley mediante la cual se gratificaba con cinco mil pesos, toda una fortuna en aquel entonces,  al que abriera una vereda a los pueblos de Térraba y Boruca.  Para el año 1868, Pedro Calderón, proveniente  de San Ramón de Alajuela, firmó un contrato con el gobierno para abrir un camino desde el sur del actual cantón de El Guarco, hasta las poblaciones de Térraba y Boruca.  Este camino fue conocido como "la picada de Calderón" y evidenciaba la necesidad urgente que la zona tenía de contar con una carretera que permitiera la comunicación con los grandes centros de población.

Desde la década de los 40s y motivados por los hechos de la II Guerra Mundial, los Estados Unidos de Norte América planearon la construcción de una carretera que pudiera unir toda América, permitiéndoles una movilización rápida de tropas por tierra.  La construcción de carretera incorporó caminos que ya existían pero también implicó completar tramos de vía que no existían como el paso por el Cero de la Muerte que contó con la intervención directa de personal del ejercito de Estados Unidos.  

Es en 1964 cuando el tramo que sale de Cartago, cruzando por el Cerro de la Muerte hasta llegar a San Isidro de el General y posteriormente hasta Palmar Norte, Ciudad Neily y Paso Canoas queda terminado.  La construcción de esta vía aceleró el desarrollo en el valle de el General y se popularizaron los viajes en bus y carro a David, Panamá donde ciertos productos eran mucho más baratos que en Costa Rica.  Las poblaciones surgidas a la vera de la de la carretera interamericana experimentaron un gran desarrollo.  Poblados como Palmar Norte y Sur, Rio Claro, San Gerardo de Dota, Coto Brus y Ciudad Neily pronto se hicieron cotidianos en el mapa costarricense.  El transporte por tierra de camiones y pasajeros a lo largo de toda Centroamérica se intensificó y en lugares clave del Cerro de la Muerte se establecieron puestos de descanso y alimentación que son todavía paradas obligadas para los viajeros que cruzan este macizo.
Un cafecito con un poco de queso tierno o una taza de chocolate caliente en el puesto de los ""Chespiritos"" o ""La Georgina"" forma parte en la memoria de los costarricenses que en algún momento han usado esta carretera para viajar a cualquiera de los destinos del Pacífico Sur.  La carretera beneficia desde su inicio a comunidades a las que era una verdadera odisea llegar debido a su ubicación geográfica, San Vito de Coto Brus es una de ellas.  En el año 1951, cuando las heridas de la Segunda Guerra Mundial no habían sanado y todavía eran sentidas con más fuerza en países como Alemania, Italia y Japón, la Sociedad Italiana de Colonización, motivada por los años difíciles de la postguerra italiana,  estableció un convenio con el gobierno de Costa Rica a través del cual se fundaría una colonia de inmigrantes italianos en una región del país. 

En ese año se formó una comisión técnica consultora formada por personeros del gobierno costarricense y la Sociedad Italiana de Colonización y determinaron que el sector de Coto Brus reunía buenas condiciones de clima y gran fertilidad de suelo para un asentamiento humano, si bien en ese momento no existían vías de comunicación, estaba previsto que por ahí pasaría el trazado de la Carretera Interamericana.  Además tenía la ventaja de quedar bastante cerca de la Compañía Bananera y del puerto de Golfito.   El proceso de colonización del sector tuvo gran éxito gracias a la posibilidad que la Interamericana brindó a los colonos italianos de poder comercializar los productos, hoy día el pueblo es una interesante combinación de culturas que vale la pena visitar y conocer.
La compañía bananera
Muchos años antes de que se definiera la frontera con Panamá, hacia 1849-50, el gobierno costarricenses aprovechó para establecer su jurisdicción efectiva sobre la zona sur mediante la creación de la Jefatura Política de Golfo Dulce. Seguidamente, con el objetivo de poblar el territorio y afianzar su soberanía, en 1849, el Estado diseña un proyecto de colonización con familias francesas (alrededor de mil personas) para ocupar la mitad sureste de la Península de Osa. Dicho proyecto no se materializa debido a una gran cantidad de factores logísticos, por lo que el proceso colonizador continuó vinculado a la llegada de chiricanos y cartagos.

En 1910 un censo realizado en la región da 2.424 habitantes y en 1914 se crea el cantón de Osa con cabecera en Buenos Aires incluyendo El Pozo. Hacia 1920 ya existían los caseríos de El Tigre, El Sándalo, Agujas, Rincón, La Palma, Uvita, Dominical, Las Esquinas, Ojo de Agua y Golfito.  Por su parte, la presencia indígena en el Pacífico sur se dividía esencialmente en los pueblos Térrabas y Guaymes. Los Térrabas, que habían sobrevivido a las incursiones españolas se hallaban esparcidos en caseríos como los de Conte, Boruca, Térraba y Palmar, también llamado Palmar de los Indios.  Las primeras migraciones Guaymes documentadas procedentes de Panamá datan de los años 1920, siendo la comunidad de Abrojos-Montezuma, cercana de Altos de San Antonio en Ciudad Neily, la primera en ser establecida en territorio costarricense.

A principios del siglo XX las actividades económicas se limitaban a la agricultura de subsistencia basada en el cultivo de granos básicos, árboles frutales, la cría de animales (aves de corral, cerdos y ganado vacuno), la caza y la pesca. En la zona se producía carne de res seca, manteca de cerdo y aceite de coco que se llevaba al mercado de Puntarenas por medio de barcos de vela en viajes largos y arriesgados. En 1925 se celebra un contrato entre el gobierno de Costa Rica y la Pirris Farm & Trading Company propiedad de Agathon Lutz Stiegle donde se le autoriza a explotar el cultivo del banano en una extensión de 500 hectáreas a unos 120 kilómetros al sur de Puntarenas, aproximadamente en las llanuras del río Parrita.
En 1930 se exportaron 19.000 racimos, 72.000 en 1931 y 157.000 durante los seis primeros meses de 1932. Para el año 1927 contaba con unos 90 empleados y en agosto de 1930 se explotaban más de 900 hectáreas de banano. Progresivamente el cultivo se fue extendiendo por las riberas de los ríos Parrita, Naranjo, Sierpe, Grande de Térraba y por Puerto Jiménez. Además de la Pirris Farm & Trading Co. existían otras compañías de productores independientes como las de Fabio Calvo, Saborío y Ulloa, etc. Así, contrariamente a la visión geográfica tradicional, la región del Pacfico Sur, ya se hallaba humanizada y bajo explotación económica con cultivos de arroz, banano y granos,  antes de la llegada de la Compañía Bananera.

En su estrategia de implantación, la United Fruit Co. (la bananera) desde los años 1920 realizaba un proceso de compra de tierras por terceros a través de la Golfo Dulce Land Company, compañía pantalla fundada por socios latifundistas costarricenses de la UFC.   El proceso no estuvo exento de irregularidades en la medida en que las zonas de mayor aptitud agroecológica para el cultivo del banano (planas fluviales) ya estaban ocupadas. La apropiación por parte de la compañía Golfo Dulce hacia 1927, de unas 9.500 hectáreas que incluían las poblaciones de El Pozo, Ojo de Agua, Balsar y Palmar, poblada esta última por indígenas.  Entre los afectados, 63 propietarios de 2.304,26 hectáreas expropiadas irregularmente pidieron la intervención del Gobierno pero acabaron perdiendo sus tierras.  Otro mecanismo de acaparamiento de tierras fue la Ley de Gracias que permite a las municipalidades vender derechos de denuncios de baldíos nacionales. Fue así como la Golfo Dulce Land Company obtuvo 73.000 hectáreas en los márgenes de los ríos Grande de Térraba y Sierpe. Esta venta contravenía la ley que impedía enajenar la milla marítima y fluvial (en ríos navegables) pero a pesar de las pruebas de navegabilidad de dichos ríos, el fallo judicial favoreció los intereses de la compañía bananera.

El Estado no escuchó las voces de protesta y se abocó en procura de que la empresa transnacional se instalara en el territorio nacional.  En el Pacífico sur se produjo un ordenamiento del territorio en función de la  compañía bananera. Las divisiones, distritos y fincas se convirtieron en las unidades administrativas territoriales, se dotó a la región de un entramado de infraestructuras que respondían a la necesidad de comunicar las fincas con el muelle y se crearon asentamientos humanos funcionales donde albergar a los trabajadores.  La actividad bananera a lo largo del período comprendido entre 1938 y 1984 fue desplazándose hacia el Pacfico Sur,  al darse una sustitución del banano por la palma africana en el Pacífico Central.  Al dedicar un mayor volumen de tierras al cultivo de la palma africana, primero en Quepos y luego en Golfito, en detrimento del cultivo del banano, se fue liberando mano de obra que trajo como consecuencia la crisis laboral de los años 1980.  provocando invasiones precaristas y migraciones internas.  La crisis económica internacional de los 70s, unida a los cambios operados en el mercado bananero costarricense, a la entrada de nuevos competidores e impuestos a la exportación y a las prácticas comerciales de la United Brands a la que la UFCo. pertenecía,  condujo al cese de la explotación bananera en Palmar Sur, que era el último distrito en operación en 1984.

El cese de actividades abrió una crisis regional que aún no se ha cerrado. El Estado reaccionó ante las invasiones de fincas mediante el establecimiento de asentamientos campesinos gestionados por el Instituto de Desarrollo Agrario y con programas productivos financiados con fondos externos como los Proyectos Coto Sur y la Unidad Ejecutora de la zona Sur, destinados a promover el cultivo de la palma africana en tierras donde se cultivó el banano, estas medidas sin embargo no han dado todavía sus frutos como se esperaba y ahora estas poblaciones ven en el cultivo de otros productos y en el turismo nuevas posibilidades de desarrollo sostenible.
El Sistema Nacional de Parques Nacionales
Costa Rica dio una verdadera lección al mundo al crear en 1970 el Sistema Nacional de Parques Nacionales, con lo que se dotó a una serie de instituciones con la herramientas, jurídicas, económicas y operativas necesarias para conservar y adquirir grandes extensiones de territorio que se consideran en estado natural.  Costa Rica tenía áreas especiales antes de la creación del sistema de Parques Nacionales, como el Volcán Poás o el Cerro de la Muerte, pero no existía un ordenamiento que garantizara un cuidado permanente a estos lugares.

Desde los primeros pasos dados por el ciudadano suizo Olof Wessberg en 1963 para la protección de la Reserva Natural Absoluta de Cabo Blanco, hasta la  visionaria gestión del ex Presidente de la República Daniel Oduber Quirós en1975 para la creación del Parque Nacional Corcovado, el sistema nacional se ha fortalecido y ha crecido sostenidamente.  En el libro intitulado ""Los Parques Nacionales de Costa Rica"" del Mario A. Boza de 1978, se reseñaba como un hecho notable a nivel mundial que un país pequeño y considerado parte del tercer mundo destinara tantos recursos a la adquisición y protección de territorios que otros países destinaban a la expansión agropecuaria.  Muchos países más grandes de Latinoamérica no hacían inversión en proteger y conservar sus territorios y para la publicación de este libro Costa Rica ya contaba con 130,000 hectáreas que representaban un 2,5% del territorio nacional.

Hoy día ese porcentaje de 2,5% de 1978 se multiplicó en un 25% de áreas bajo protección, convirtiendo a Costa Rica en el primer país del mundo que más porcentaje de su territorio tiene bajo protección ambiental.  La zona del Pacífico Sur no es la excepción y la protección de gran parte de su territorio a compensado la explotación de otras zonas en manos de la agricultura expansiva.  La región del Pacífico Sur es la que reúne mayor cantidad de área protegida, dando más posibilidades de desarrollo a sus habitantes, muchos de los cuales que antes se dedicaban a labores agrícolas hoy día desarrollan actividades  relacionadas con el turismo, ya sea como parte de una empresa hotelera o como parte de un proyecto de turismo rural.

 
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Reportajes y Noticias
¡Experimente las aventuras de Playa Dominical!
03 de Noviembre de 2012

Este es un destino atractivo para los surfistas, debido al fuerte oleaje. Además, la playa es un gran lugar para la observación de aves y para practicar kayak, buceo o snorkel.
Al son de Calipso y reggae disfrute sus vacaciones en Puerto Viejo
01 de Noviembre de 2012

Este paraíso le ofrece tanto a los turistas como a los costarricenses la dosis perfecta de confort para disfrutar de esta bella zona, en hoteles diseñados con estilo caribeño.
Parque Nacional Corcovado, un centro único para la educación ambiental
18 de Octubre de 2012

El Parque Nacional Corcovado ofrece una infinidad de aventura en medio de la naturaleza para los turistas aventureros que quieran vacacionar en Costa Rica
Una aventura en Costa Rica en medio de ballenas
27 de Setiembre de 2012

La brisa del mar le acaricia el rostro, mientras vive con su familia o amigos de una experiencia que les quitará el aliento junto a las ballenas y delfines que migran a las aguas del Parque Nacional Marino Ballena.
Vaya este fin de semana al IV Festival de Ballenas y Delfines
12 de Setiembre de 2012

Para observar el show natural, habrá tours promocionales de hora y media cada día a partir de las 8 am hasta 4 pm siempre que el clima lo permita.
Se firmó un convenio para la ejecución del Programa de Conservación de Bosques
24 de Julio de 2012

Además de mejorar las condiciones de las diferentes Áreas de Conservación y Parques Nacionales, se invertirán recursos en la adquisición de equipo de punta, principalmente para el combate de los incendios forestales.
Costa Rica cuenta con 96 playas de aguas limpias
30 de Marzo de 2012

El estudio se realiza cada año para determinar el nivel de limpieza de las aguas de 100 playas que se seleccionan.
Celebre el Día de Parques Nacionales en Costa Rica
27 de Marzo de 2012

La celebración tiene como objetivo resaltar la necesidad de preservar, conservar y utilizar adecuadamente parte de los bosques, humedales y la vida silvestre que Costa Rica posee.
Costa Rica vuelve a ganar premio por mejor stand en Alemania
19 de Marzo de 2012

Los aspectos que valoraron para otorgar el premio fueron el diseño, uso de la tecnología, servicio y las actividades efectuadas para atracción del público al stand. 
Costa Rica es el quinto país más ecológico del mundo
08 de Marzo de 2012

Uno de los puntos que más favoreció a Costa Rica es que produce bajos niveles de dióxido de carbono, el cual contribuye al calentamiento de la Tierra.